
EVALUACIÓN VISUAL DE LA COPIA
Siga las siguientes directrices para evaluar correctamente una copia:
- Si el monitor está correctamente calibrado y las condiciones de luz ambiente son correctas en cuanto a su intensidad y temperatura de color, el parecido ente la pantalla y la copia entregada será alto. No obstante hay que considerar que la imagen del monitor siempre se verá favorecida frente a la copia, ya que aquella se visualiza retroiluminada. Es algo similar a lo que ocurría entre la diapositiva y la copia en papel.
- Enfoque y luminosidad. Siempre que se vaya a imprimir una imagen en cualquier medio ésta ha de ser sobreenfocada en el último paso. Existen numerosas fórmulas, software y literatura para orientar en “cuanto” hay que sobreenfocar, pero al final siempre hay que hacer una prueba de impresión y corregir en consecuencia. Se trata de juzgar la impresión, no el monitor. Lo mismo ocurre con la luminosidad, habrá que añadir un pequeño plus de luminosidad y analizar el resultado.
- Visualización de opacos. Factores externos, como la cantidad y tipo de iluminación, afectan tanto a la visualización del monitor como a la de opacos. Unos y otros han de visualizarse bajo condiciones lumínicas diferentes. Un opaco debe visualizarse con mucha más cantidad de luz que la necesaria para trabajar con un monitor. Si visualizamos las copias impresas con la misma luz que ilumina monitor estas se percibirán más oscuras que en la pantalla ya que no se iluminan de “dentro a fuera”. Por ello se debe utilizar una luz normalizada suplementaria, como las cabinas de luz de la imagen inferior o lámparas tipo GrafiLite y similares, que cumplen con los requisitos de la norma ISO 3664:2009

Cabina de luz Just (www.just-normlicht.com)

Lámpara GrafiLite 2 de Colour Confidence
- Imagen de referencia. Como complemento a lo anterior, no es mala idea realizar una prueba con alguna imagen de referencia conocida, como la popular muestra PhotoDisc, pero también nos puede servir cualquier otra imagen nuestra rica en matices de color y que conozcamos muy bien para poder detectar la más mínima desviación tonal. Vea un ejemplo de imagen de referencia de uso aficionado y centrada en tonos suaves y cálidos.

REDUCIR LAS POSIBILIDADES DE ERROR
La forma en la que entreguemos nuestros archivos dependerá mucho de a quién van dirigidos.
Cuando enviamos imágenes a otras personas por asuntos fotográficos, la presencia de un perfil (de lo que ya hablaremos) les ayudará a leer e interpretar correctamente los datos de color de las mismas (siempre y cuando tengan configurado “Conservar los perfiles incrustados”) y su monitor esté correctamente calibrado).
Si no conocemos al destinatario conviene no presuponer nada respecto a su profesionalidad (aunque se trate de una empresa del medio), y dudar que realice una correcta gestión del color en lo que a visualización se refiere, como que su monitor esté correctamente calibrado y que sus condiciones ambientales de observación sean las adecuadas. Es posible que esté teletrabajando en su casa, en un tren, en un hotel o que comparta oficina con varias personas y la iluminación sea de plafones para todos. En caso de duda lo mejor será convertir la imagen a sRGB antes de enviarlas:
- Si tiene activada la gestión de color, Photoshop leerá e interpretará correctamente los colores.
- Si no tiene activada la gestión de color, lo más probable es que tenga sRGB como predeterminado.