
ILUMINACIÓN
REFLEJOS Y FAMILIA DE ÁNGULOS
REFLEJOS Y SUS TIPOS
Cuando la luz incide en la superficie de los objetos, una parte de ésta es absorbida y otra rechazada. La rechazada se denomina luz reflejada, y cuando las superficies son lisas y pulidas producen los famosos “reflejos”. Cuando estos reflejos aparecen dentro del área de captura de la cámara se convierten en un auténtico quebradero de cabeza, especialmente en ciertos tipos de fotografía, cómo reproducciones de obras de arte, ventanas, vitrinas, metales, etc.
La luz puede reflejarse desde un objeto como un reflejo difuso, directo o especular, pero es frecuente una combinación de las tres. El término “especular” (espejo) normalmente se utiliza para referirse a los reflejos, o partes del mismo, más intensos, brillantes o deslumbrantes.


REFLEJO DIFUSO
Los reflejos difusos se producen cuando la luz incidente rebota en una superficie reflectante pero rugosa, como una cartulina o un lienzo, reflejándose los rayos de luz por igual en todas direcciones. En consecuencia podremos situar las luces en cualquier posición, ya que la captura mostrará siempre una superficie limpia de reflejos independientemente del ángulo en el que situemos la cámara (no olvidemos que la iluminación resultante sea homogénea)
En el gráfico del ejemplo una cartulina blanca produce un reflejo difuso, por ello las capturas desde cualquier posición estarán libres de reflejos visibles. Los reflejos difusos se hacen más brillantes a medida que la luz se acerca a la superficie reflectante.

TRANSMISIÓN DIFUSA Y REFLEJO DIFUSO NO ES LO MISMO
Cuando la luz atraviesa un material traslúcido se denomina trasmisión difusa, que no es lo mismo que reflejo difuso. La difusión de la fuente de luz no afecta a la difusión del reflejo. La fuente de luz determina el tipo de luz mientras que la superficie determina el tipo de reflejo. Cualquier luz puede producir cualquier tipo de reflejo, dependiendo exclusivamente del sujeto.
REFLEJO DIRECTO
Un reflejo directo (también llamados por algunos reflejos especulares), es aquel en el que cada rayo de luz incidente se refleja en otro con el mismo ángulo, y no en muchos, como en el reflejo difuso. Los reflejos visibles son producidos por reflejos directos, no difusos. Los difusos no producen reflejos visibles.
El reflejo directo se produce cuando la superficie es tan plana y pulida que todos los rayos rebotan formando siempre un mismo ángulo, mostrando la imagen invertida de la fuente de luz incidente. En la imagen ilustrativa inferior hemos cambiado la cartulina blanca por un cristal. Solo una de las cuatro cámaras percibe un reflejo intensamente brillante, mientras que las otras tres cámaras no son afectadas. Los rayos incidentes cumplen la Ley de Reflexión de la Luz: el ángulo de incidencia es igual al ángulo de reflexión.


FAMILIA DE ÁNGULOS
Cuando deseamos hacer la reproducción de un cuadro o cualquier otro tipo de obra gráfica nos encontraremos con diferentes tipos de problemas, siendo la colocación de las luces uno de los fundamentales. El situarlas en un ángulo de 45º es una regla general, un punto de partida, pero no siempre es acertado. En una situación idílica funciona, pero la mayoría de las veces las cosas no son tan fáciles.
No es lo mismo iluminar una superficie mate que otra brillante o incluso pulida, que la superficie sea lisa o con irregularidades significativas (óleos), que tenga un cristal protector o no, etc. Y muy importante, que dispongamos o no del espacio físico suficiente para colocar las fuentes de iluminación a nuestro antojo.
Para solventar una gran parte de estos problemas debemos conocer y aplicar el concepto de la familia de ángulos.

Si volvemos al esquema del reflejo directo, observaremos que el rayo de luz incide en el punto medio de la superficie a iluminar y se refleja con el mismo ángulo de incidencia. Pero ese no será el único rayo, habrá otro que incida en el borde izquierdo de la superficie, otro en el borde derecho, y por supuesto una infinidad de rayos que incidirán en todos los puntos intermedios de dicha superficie. Cada uno de estos innumerables rayos tendrá su propio ángulo de incidencia y de reflexión, llegando muchos de ellos a nuestro sensor.
El grupo de ángulos que permiten que los reflejos directos lleguen a nuestro sensor se denomina familia de ángulos. Como veremos a continuación, delimitar esta familia de ángulos es fundamental.

CALCULAR LA FAMILIA DE ÁNGULOS
Calcular la familia de ángulos no es tan complicado. Siguiendo el esquema del gráfico anterior, proyectaremos una línea recta desde el objetivo hasta el extremo izquierdo de la superficie a iluminar con su correspondiente reflexión. Repetiremos el proceso sobre el extremo derecho. Pues bien, ya hemos delimitado la familia de ángulos. Esto quiere decir que cualquier fuente de luz colocada dentro de ese abanico de ángulos, dentro de esa “W”, será visible en la captura en modo de reflejo.
Como puede observar, y aunque en la iluminación hemos situado las luces a los 45º “reglamentarios”, ambas fuentes de luz se visualizarán como reflejos en la captura por estar situadas dentro de la familia de ángulos. Insistimos, la iluminación a 45º es el punto de partida, no el de llegada. La iluminación simétrica a 45º será válida siempre y cuando alejemos las luces de tal modo que queden fuera de la zona de la familia de ángulos de los reflejos directos.
Si por las circunstancias que sean deseamos ver un reflejo directo en la totalidad de la superficie del motivo, deberemos utilizar una fuente de luz lo suficientemente grande como para cubrir toda la familia de ángulos.
En los siguientes ejemplos observamos las ubicaciones correctas e incorrectas, en lo que a reflejos se refiere, de unos flashes respecto al objeto a iluminar.


Como se puede observar, la distancia de la cámara al motivo a reproducir es fundamental ya que ello determina la amplitud del rango de la familia de ángulos, es decir, la anchura de la W. En general a mayor distancia cámara-sujeto menor familia de ángulos, por lo que alejar la cámara todo lo posible siempre nos ayuda.
Cuando tenemos espacio suficiente para trabajar no hay problemas, pero a veces se presentan situaciones complicadas, por ejemplo que tengamos un cuadro que no podamos descolgar y además existan impedimentos físicos, como tabiques, muebles, etc. En ese caso, y como se describe en el ejemplo inferior, no quedará más remedio que situar las luces según se indica.

Una vez solucionados los reflejos habrá que comprobar que la iluminación sea homogénea, y para ello tomaremos mediciones incidentes del fotómetro en varios puntos de del cuadro, fundamentalmente extremos y centro. Si la iluminación es homogénea haremos la captura, pero si la lectura nos indica que la zona central queda ligeramente subexpuesta, habría que alejar todo lo posible las fuentes de luz, e incluso rebotarlas en reflectores neutros si fuese necesario.
Si nos encontrarnos ante una situación realmente compleja por el cúmulo de impedimentos físicos y no nos queda más remedio que situar los flashes dentro de la familia de ángulos, la solución consiste en polarizar las fuentes de luz y utilizar el correspondiente filtro polarizador en el objetivo de la cámara.
Existen otras técnicas para situaciones específicas, como los apantallamientos, pero lo fundamental y más usual ha quedado expuesto. Por supuesto, y para terminar, los reflejos también se pueden utilizar creativamente.

