
REVELADOR Y EDITOR SON COSAS DISTINTAS
ANTES REVELÁBAMOS Y AHORA TAMBIÉN
En fotografía analógica o química, si querías enviarle una fotografía a un amigo tenías que revelarla previamente. Si no lo hacías solo podías enviarle el carrete expuesto y le tocaría a él revelarlo para poder verla. ¿Pero qué ocurre ahora en fotografía digital? Pues exactamente lo mismo, solo que en lugar de carrete utilizamos un sensor, y en lugar de productos químicos usamos programas informáticos denominados reveladores RAW, pero la esencia es la misma, la imagen hay que revelarla para poder verla. Los laboratorios químicos no han desaparecido, pero han sido sustituidos por estos programas, mucho más potentes y precisos. Porque efectivamente eso es lo que son, auténticos laboratorios fotográficos.
Si puede ver una fotografía en una revista, en la marquesina de la parada del autobús, en un escaparate, en internet o se la pasan por WhatsApp es que alguien la ha revelado. La totalidad de las fotografías digitales han sido reveladas. Pero si yo no revelo las fotografías que hago y las puedo ver, ¿quién lo hace? Lo hace su cámara por usted.
Es decir, que los dos grandes pilares del flujo de trabajo digital son el revelado y la edición. Hay programas que se ocupan solo del revelado y otros que se ocupan de ambos procesos, entre ellos, y el más conocido por su potencia y prestaciones, Photoshop.


PHOTOSHOP NO ES UN PROGRAMA, SON DOS
Efectivamente, Photoshop se compone internamente de dos grandes programas claramente diferenciados. El utilizado para revelar las imágenes captadas por la cámara se llama Camera RAW (RAW, crudo en inglés), y el que se encarga de la edición y de multitud de ajustes de este proceso post-revelado, que es el propiamente dicho Photoshop. Si tenemos Photoshop tenemos ambos programas.
RETOQUE
En analógico no solo revelábamos, también realizábamos, después de revelar, manipulaciones y alteraciones de la realidad. Algunas simplemente para mejorar el aspecto visual de la imagen, como pequeñas correcciones de la perspectiva, suavizar pieles o intervenir por zonas. Pero otras alteraciones eran de tipo efectista y las causas eran muy variadas: interpretaciones artísticas, embellecimientos o dramatizaciones intensas de la realidad, impactos publicitarios o, cómo no, modificaciones con objetivo de tipo político.
En este sentido es frecuente a escuchar ciertos tópicos, como que en la época analógica no se retocaba. El debate está servido. Por ello suelo llevar a mis charlas y cursos algún negativo o copia claramente retocada. En concreto me gusta mostrar un par de negativos en placas de cristal (1870-1920) de retratos de niños en su primera comunión. Si miramos el lado de la emulsión buscando el reflejo de la luz se observa como ha sido retocada prácticamente toda la cara: ojeras, rictus, frente, cejas, etc. Y son niños… Tengo otros retoques, como un bodegón de cerezas con la emulsión pintada de puntos rojos para aclarar u oscurecer el fruto. Otra cosa es que no lo supiésemos que esto se hacía y que hoy en día haya un exceso, pero se ha hecho siempre.
Photoshop no es, ni de lejos, solo retoque, pero es lo más llamativo y por lo que se le identifica. Afirmar que Photoshop básicamente es un programa de retoque indica el desconocimiento de quienes hacen ese tipo de afirmaciones. Sería algo así como decir que los quirófanos fundamentalmente sirven para poner siliconas y quitar michelines.

QUE LA CÁMARA REVELE POR MI
La pregunta es, ¿puedo hacer que mi cámara se limite a hacer la captura pero que no revele, que me deje a mí esa tarea tan crítica? Se puede y es lo aconsejable en las fotografías más importantes para nosotros ya que la diferencia del resultado es abismal. Para ello tiene que configurar la cámara de manera que elija el formato RAW y no JPG. RAW significa crudo en ingles, es decir, virgen, es el denominado negativo digital. Por el contrario, JPG indica que el archivo ya ha sido revelado. Hay otros muchos formatos, pero estos dos son especialmente significativos.
Que alguien haga el trabajo de revelar por nosotros es realmente cómodo, pero nada es gratis, porque ello implica que hemos cedido la potestad de decidir sobre nuestras fotografías al fabricante de la cámara. Es decir, algún ingeniero de esa marca ha decidido en su momento cómo será el azul de mis cielos, los tonos de piel al sol y a la sombra, la saturación de los colores, el contraste en los paisajes, etc. Lo decide él, no usted.
JPG Y RAW
Un JPG es siempre un JPG, pero RAW aglutina bajo su nombre una gran variedad de formatos, casi tantos como fabricantes. El RAW de Canon tiene la extensión CR2, el RAW de Nikon es NEF, muchos móviles usan el RAW de formato DNG, etc.
Sin embargo no todas las cámaras, especialmente las de móviles, tienen la posibilidad de disparar en RAW. Si eres aficionado, es aconsejable que compres una cámara que lo permita. Más adelante ya aprenderás a revelar, mientras no sepas hacerlo sigue disparando en JPG que eso lo permiten todas las cámaras. Recuerda:


JPG = fotografía revelada y calidad estándar.
RAW = fotografía sin revelar (habrá que hacerlo) y máxima calidad.
ENTONCES, ¿REVELADOR O EDITOR?
Hay un segmento de fotógrafos que solo desean el proceso de revelado porque lo consideran suficiente. Para ellos Adobe fraccionó Photoshop y extrajo Camera RAW. Le lavó la cara, lo complementó y lo puso en el mercado con el nombre de Lightroom. Existen otras marcas de reveladores, pero Camera RAW, Lightroom y Capture One son los más conocidos.
Si es aficionado a la fotografía y piensa que con el revelador tiene más que suficiente para lo que hace, se equivoca. Antes o después querrá dar un pasito más, y después otro, y entonces necesitará Photoshop. En ese momento se encontrará con programas duplicados y se desorientará. Si trabaja en Photoshop no necesitará nada más.